lunes, 31 de octubre de 2011

PRESENTACIÓN DE "LOS ARTRÓPODOS" de Alberto Díaz Flores






Gracias a todos los que movieron las cachas para que este humilde evento sea digno de recuerdo, al menos para mí: Diego Antico, Lara Seijas, Juli, El Gavilán, Nati, Hilda, Vasco, el Alemán, Wacala, Bar de La Tribu 88.7, Club Rosa Molesta, Milena Caserola.
A Sabri por las fotos, a Marina por la filmación y a todos lo que vinieron!
Alberto.-

los artropodos from german cortes on Vimeo.




JUEVES 10.11 A LAS 19.30HS

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

"LOS ARTRÓPODOS"

DE ALBERTO DÍAZ FLORES

EN EL BAR DE FM LA TRIBU Club Rosa Molesta

miércoles, 12 de octubre de 2011

JULI Y LOS ESPEJOS - Nuevas canciones en myspace




Alegres amigos:



Aprovecho esta oportunidad para dejarles el link al myspace de Juli y Los Espejos.



Con adelantos, tipo demo o algo asi, del futuro disco "Vida, Muerte y demas".



Se viene la fiesturba aniversario de Los Alegres Comediantes en noviembre en "La Ratonera".







Besos, miles, miel, mucha, cachetazo tambien.

http://www.myspace.com/juliylosespejos

lunes, 26 de septiembre de 2011

LOS ACETONES EN VIVO

Este Viernes 30 de Septiembre
invitados por la fiesta ALL NYLON

LOS ACETONES

Presentan Nuevo EP

"El Regreso de los Muertos Vivos", con 4 Temas adelanto de su proximo LP.

En el Salon Real (Sarmiento 1272, cap) a las 23hs.

Las Primeras 15 Personas que ingresen se llevan un disco Gratis!

y ademas, Entrada y Cerveza Gratis hasta la 01:30

Los Acetones en el Salon Real en Facebook http://www.facebook.com/event.php?eid=200046510061606

Escucha Los Acetones en www.myspace.com/losacetones

www.discoswacala.com.ar

www.discoswacala.wordpress.com

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Nachocimiento (Marina Mangieri)


La única manera de hacerte es a través de una obsesión. Obsesionarme con tu cuerpo, tu cara, tu sonrisa, tu mirada, tu mandíbula que recorta. Mirarte fijo por horas y recordarte las horas restantes. Encontrar en las formas tu ser desdibujado. Trazar líneas bailarinas en mi pupila con las notas de una canción callada por mi retina. Desmenuzarte hasta separar todas tus partes y volverlas a juntar; después desarmarlas de vuelta como un rompe-cabezas infinito en el que cada pieza debería encajar con todas las restantes de todas las maneras posibles. Lo imposible es sólo una condición. El infinito se termina.
Estudiarte anatómica, antropológica, psicológica y lógica Mente fuera de mis manos, ser amiga. Tocarte, ser amante. Conocerte mejor que nadie y ser madre. No me preocupa el resultado, me desvela el proceso. El hecho de meterme a recorrer tu humanidad y tu bestialidad con esa forma que es tu cuerpo lleno de alma, me posee.
Tú.
Ser detective, pintora y cirujana. Lo que siempre quise en una misma actividad. Estar al lado tuyo haciendo todo esto y que vos ni te lo imagines. Acechadora a la vista. Todo tiene su parte oscura, la recreación es realmente oscura. La creación es luz. Me reservo esta sombra movediza que me condena al placer voyeurista, retorcido y creativo.
Cuando estés terminado vas a leer esto, vas a echar una sonrisa sólo para largar el aire contenido de tu ser y me vas a mirar de otra manera tratando de conservar ese último aliento sólo para vos. Hasta quizás tu mirada ya no sea la misma.

Así,
esta obra es de los dos.
El que no muere no vive.
El que no mata no crea.
Un crimen de vida.

lunes, 15 de agosto de 2011

¡Bienvenido mi amigo! (Adilo)

Se que venís como

______Un barco

cansado

_lamiendo tus zapatos


se que colmás cada

_____minuto

___con tu arte

______abrasador!


Mi amigo

__dame un poco

___de tu languidez

_dame un poco de tu

____pudor

y de tu canto

___de tu planto…

Amigo …

______________________________________________Paternal, 12-08-11

Lluvia de palabras pro Cristian o, mejor dicho, trampa oral por orden 18-08-06 (Adilo)

Cimentando mi amor, amigo, te encapsulo aquí.
Maxi lee. Programáticamente.
Compañero, aquí va una compo
composición que canta tanta
energía tallereana.


Y aquí vamos sembrándonos unos a otros

energía solidaria.

Naftalina que corre por tu memoria,

fiel amigo, te recuerda. Y añoro

tu tenue lectura.

Habremos de derretirnos en un poema sin

ton ni son. Habremos de sentarnos en un

banco en la plaza, cerca de Virrey Arre-

dondo, a plasmar unos mates que

enjuguen nuestra melancolía. Sabrás de

la noche, sabrás de la ciudad próspera

en la que nada se dice, todo se piensa

o se masculla…

Y sabrás, gran poeta, de la salsa de

Tomate (mientras vuelan pájaros aquí

cerca) que, caliente y acebollada,

se plasma en una danza junto a

tallarines blancos y bien mastica-

bles (diríamos “al dente”)?

No me beses en la nuca, sabés que es

Mi lugar predilecto. Mejor dame bolitas

de pan, remojadas en leche tibia.

Sabés que yo suturo continuamente

tu mirada en el espejo de la mía?

No me creés, ya se… vos sos muy

Lagartija para estas cosas. Lo cierto

es que estamos aquí, granjeándonos

nuestra propia amistad pueril…

Hice una pausa monorrima, para decir

ciertas pavadas que el vulgo no escucha,

ni deja degustar en su hercúleo paladar.

El vulgo me gusta, es siempre tan

sincero!! Y los murmullos pasan a la eterni-

dad, silenciosos, formando el bagaje de

nuestra pequeña historia.

lunes, 6 de junio de 2011

Los duelistas (Alberto Diaz Flores)



Es la hora de la siesta en Sarandí. Un bicho bolita y una araña chamuyan en el patio delantero de una casa. El arácnido intenta disuadir al crustáceo de que se trence en combate singular con un insecto, más precisamente con un grillo, por una chapulina que accidentalmente viajó desde Méjico en una valija. El duelo ha sido planificado para la hora en el que el humano salga a fumar al sol.
- Querido amigo mío, piense un poco más antes de hacerse achurar. Es usted un ser pacífico y reflexivo; su rival, en cambio, un vil agitador muy peligroso. Además todo este asunto de perder la salud por un beguen con una mina es un desatino.
- Mire amigo, esto va para usted y para todo aquél que ose hablar mal de ella: no es gratis. Los amigos perderán mi querer y los insectos sus patas y sus alas. Y si usted sugiere camarada que yo debiera sentir miedo me veo en la obligación de decirle que ignora mi naturaleza. Mi tegumento es estampa de coraje y cuando quiero, quiero.
- Querido, yo nomás digo que un globo debe estar inflado para que reviente. Y prefiero perder su amistad a extrañarlo por fiambre: esa criatura no lo quiere bien pues corresponde a otro a la vez que a usted.
- Yo sé lo que dice la gilada, y sé bien qué dice el poligriyo que dice que…Ahora bien, dígame usted... ¿¡Lo ha visto con uno al menos de sus muchos ojos!?
- Pues no. Pero lo han junado las hormigas que parlan que da calambre pero que no conocen la mentira.
- Esas ‘va y vienen’ llevan y traen rumores nomás, y ninguna supo decir con certeza de dónde partió el barco.
- De todos modos, ¿Qué busca usted con ella? ¿Qué es lo que busca realmente amigo? Costumbres y ciclos distintos no encuentran comunión mayor que una paz a la distancia. Usted está cegado por un entrevero fulero y, ciertamente, tal estado de recelo y obsesión no se nombra con la palabra amor. Y déjeme decirle algo más, usted no ha de tener satisfacción alguna: las disímiles anatomías no favorecen ni siquiera los festejos que merece el querer.
- Amigo, yo ya no ando en busca de más nada. El amor es el hilo que me ha atado al destino de aquella hermosa criatura. ¿¡Ciego!? Sí. ¿Prendido? También. Pero me he cansado ya de rodar y ella me ha hecho volar. Y no sea otario; no se deje llevar por las apariencias que hay berretines que despiertan la suspicacia de un modo especial y siempre existe un rebusque para lograr lo que se añora.
- Lamento ver cómo se ha plantado tan terco en este sinsentido. Ya no puedo perder más el tiempo en disuadirlo pues se acerca el momento de la verdad; ya escucho los terribles pasos que son el prólogo del entrevero. Escúcheme bien, no hay chance de que usted salga victorioso de la contienda. Aguante como pueda el asedio que el escarabajo que apadrina a su rival lo quiere bien a usted y ha sido listo en la elección del sitio y del momento del duelo; una vez que el humano manye la riña no se podrá contener e intervendrá. Ya lo hemos visto rescatar a más de un artrópodo en aprietos.
- La vida es timba y rebajar los naipes es mula ¿¡Cómo me han podido jugar esta mala pasada!? Yo no preciso su compasión ni la de nadie patudo: yo me juego entero. Sepa que siento un gran desprecio en este momento por usted y por el napiún aquél pero no quiero desviar mi encono ni siquiera un instante de mi contrincante.
- Quédese piola amigo que el cartel de guapo ya se lo ha colgado al llegar a esta instancia. Y siga mi consejo que si hemos jugado a sus espaldas es porque usted está muy cerca de la hoja y se pierde el rosal.
- Usted no me entiende. Sólo hay cara o cruz para mí; el resto es ignominia. Y por más que le cueste hacerse a la idea, la huesuda anda refistoliando el ring para llevarse a alguno de los dos.
- Ojalá se equivoque amigo, por su bien. No me gustaría verlo irse por la rejilla por un mero orgullo de purrete.
El humano sale al patio y prende un cigarrillo. El bicho bolita le grita a su rival que es la hora de la rosca. El grillo, que se encuentra en su esférico dormitorio amplificador, al escuchar el llamado se frota las alas unas cuantas veces haciendo mucho ruido para preludiar su salida que se produce momentos después.
Reunidos la araña, el escarabajo y los duelistas se procede a la pregunta de rigor. El crustáceo toma la palabra:
- Si el boletero desagravia a la percantina no hay bondi. De lo contrario demando satisfacción.
- Bola de humo, yo no tengo nada que decir excepto que lo mejor sería que te guardes abajo de un adoquín- retruca el grillo.
- Caballeros, síganme entonces- dice el escarabajo.
Los cuatro marchan hasta una baldosa de color amarillo y se detienen. Luego de brindar suerte a los rivales, los padrinos se retiran a la baldosa contigua de color azul. Ya frente a frente los masoquistas se miden unos momentos y luego se entreveran de lleno en la danza mortuoria.
El grillo, veloz, lo sacude fuerte un par de veces a su enemigo con afán de dejarlo panza para arriba, pero no logra tener éxito. Sus mandíbulas intentan luego desgarrar, en vano, la coraza del crustáceo pero éste hábilmente se articula en todo momento para evitarlo.
Mientras tanto, en un jardín cercano, un saltamontes apalabra a la fémina que al tacho se disputan los duelistas. Elogia su verdor y no le miente al decirle que nunca ha visto otra igual. Ella corresponde el coqueteo y salta de hoja en hoja presumiendo su figura. El varón entonces, envalentonado, frota sus patas contra sus alas cantando a la percanta su promesa de amor y libera sus vahos eróticos en un intento de prender la mecha.
Por esos momentos, los masajistas continúan la contienda. El bicho bolita, astuto, se coloca cerca de los límites del ring y aprovecha una envestida de su rival para hacerlo pasar de largo rodando como una bola. El grillo, que se ve obligado a frenar bruscamente para no salirse de lo límites del ring, queda indefenso y muy cerca de su rival que logra montarse con un saltito sobre sus espaldas.
El humano fuma y camina el patio mirando al cielo por momentos, sin reparar en la escena bélica; ocupa su zabeca el recuerdo de una mujer a la cual ama.
La araña y el escarabajo se miran con terror. La certeza, por vez primera, del fracaso de su estratagema se hace patente: los errantes pasos del gigante se han convertido en riesgosos para los andantes del ras del suelo. Intentan advertir del peligro a los opuestos que no cesan en su lucha; pero éstos, en trance violento, se niegan a detenerse obsesionados con la muerte.
La inadvertida parca se emociona. Puede anticipar la repentina sombra que se posará sobre los duelistas y se imagina la fantasía de la suela de los camambuses del humano que será el instrumento de su doblete.
Más allá, la que brinca como bola de hule y el pardo rebotero han terminado su alegre fiesta y descansan en un colchón de hojas secas.

viernes, 3 de junio de 2011

Gotas que caen sobre asfalto caliente (Los dulces)



"Gotas que caen sobre asfalto caliente"
(Los Dulces - "Sarandí o todas las cosas"- 2009)

Primer clip del compilado "Música para peluquerías 2"
Dirección: Julián Nugnes
DF: Leonardo Val
Producción: Laly Lazaro, Marianela Sberna, Vero Porrez
Arte: Marie Besutti y Teté Pugliese
Estrellas: Sergio Pángaro y Lucila Santoro.
Edición: El aleman y Barbara Lago

http://www.discoswacala.wordpress.com.ar

miércoles, 27 de abril de 2011

"La sociedad secreta de Super villanos" (Julián Nugnes)


Leche manando de las profundidades del asfalto

Búfalos, gatos y perros devorados con los dientes, afilados

Sangre en las comisuras de las mujeres enloquecidas

Es eso lo que cantan los poetas en todas sus canciones

Y lo que susurran a mi oído las almohadas cuando duermo

Y lo que me quita la esperanza de unirme a la causa de la justicia

Lo que quiebra mis dedos por las noches

Para negarme, por altruista e infame, el placer del tacto

Pero mantengo mi esperanza, en una olla de caldo y fuego,

Revuelvo una venganza

Porque mi ejército afila sus lanzas

Si en la ceniza de la guerra perdida sigue humeando la poesía

Viernes

Día de pompa y circunstancia

Y Pequeños pañuelos retorcidos

Manchados con vino, sobre la cómoda

Pliegues de la realidad en el día penúltimo

Adictos al trabajo corriendo apurados

Apunados por un pensamiento vacío

Se me escurre el tiempo entre los dedos

Chirriantes, los dientes, cuando se escurre el tiempo

Los policías, en la esquina, burlándose de un travesti

Los carniceros, sudados, rodeados de ridículos ventiladorcitos

Los chicos y las chicas reparten sus magros currículums

Lustrando la mugre de corrientes con sus botitas pequeñas

Yo siento una brisa en la cara y me da risa.

Camino rápido y pienso rápido con imágenes inconexas, resueltas con intensidad de videoclip.

Atrapar las palabras ya me tiene sin cuidado.

Si, me he vuelto un desprolijo y descuidado.

Alguna vez un cocainómano me dijo que la marihuana es una droga de desprolijos. Qué prolijito se lo veía intentando mantener su carretilla domada y sus pelitos con el ungüento de su transpiración, y su camisa sudada con olor a futbol, y sus palabras atolondradas y ese encanto que se percibía distante, ido.

Su antiguo ángel había renunciado a continuar en ese cuerpo con ademanes exagerados, con pisadas repetitivas, caprichosas, saliva en las comisuras.

Por eso siento que estoy cerca de alguna luz extraña

Olvidando las palabras que me hicieron niño

Negando ese futuro que nos supone adultos

Esperando que algo pase sin hacer nada

Diciéndolo todo,

Al menos.

¿La verdad?

Pertenecemos a la sociedad secreta de supervillanos. Donde el mal nos chorrea de las manos y los dientes siempre chirriantes de tanto intentar dormir tranquilos, anudados. Sin reconocer jamás lo imposible de la tarea de hacer el bien, ni reducirnos a nuestra forma mínima.

Nos obnubila la fantasía inabarcable de lo que nunca llegaremos a ser. Hierve la sangre de poeta en aquel manantial eterno. El río incansable del conocimiento turbio universal, lo no dicho, lo trampeado por el sistema que creamos a cada letra.

El salto al vacío:

El amor es la necesidad de salir de sí por una puerta de rosas, ángeles, pétalos de miel y leche chorreantes.

jueves, 14 de abril de 2011

Poesía Blanca (Adilo)



Misteriosos son tus pechos.

Misteriosos, sí.


¿Y me preguntáis por qué te miro?


Cintura de gacela


Vestido rojo, floreado.




Y tus ojos que me incendian!



Tu caminar es


como un crepúsculo



andar bamboleante



la caída del sol



con tu cadera



clavándose en mi pecho




y la tarde bañándome
en besos.



Idea de tu gracioso cuerpo


mirada conquistadora



¿ En qué sitio enterrarás


mañana


tu grandioso cuerpo ?


Pezcado Rabioso…(Archibaldo Papeli)



El círculo es la base la vela la cúpula
el lugar desarmado y ansioso
de la palabra
y la rabiosa elocuencia
el alucinógeno veneno
de tu presencia
pegajosa y caliente como fantasma
húmedo de invierno que tira cintitas de
papel creppee al agua.
Agoniza la cuerda
Junto al ronquido de
en la via
bajo el puente verde.

martes, 5 de abril de 2011

Milpiés o la pedestre infinita (Alberto Díaz Flores)


Es verde cemento el suelo; la diminuta espiral que contrasta con él es obscura. El suelo es partícula más partícula más partícula aglutinada y alisada. La espiral es un animal en tubo enroscado; anillos articulados más anillos articulados, pies más pies multiplicados. El contraste de las formas y los colores favorece la visión a la andariega.
Ella tiene por costumbre no pasear de aquí para allá con los paradigmas que insisten, en su interior, hacer ciclar ciertas ideas que vedan a las demás. Sucede que si lo logra es libre y, a cada paso que da, se abre la posibilidad de hallar un desencadenante que logre poner con sus patitas a rodar a las imprevisibles habitantes de su hormiguero cerebral.
Intuye que al desechar todo entramado permanente romperá el orden que guardan en el presente, logrando que se vinculen aleatoriamente. Supone, también, que de tales desestructurados encuentros se desprenderán en forma de destellos nuevas relaciones entre los elementos.
Ha declarado en alguna ocasión remota ser la cruza entre un caleidoscopio y un reloj de arena. Y, recientemente, que se siente un fósforo rodeado de un universo rugoso capaz de encender la chispa que derive en fuego.
Se detuvo al lado del miriópodo y se puso en cuclillas para apreciarlo mejor. Repasó con su mirada las prolíferas líneas: las de los centenares de pies, las de las decenas de anillos y aquéllas que componían el curioso rostro de la pequeña bestia. Con el dedo índice siguió en el aire, unos centímetros arriba del cuerpo de la criatura, el curso de la espiral ancestral que lograba en su contorsión. Lo hizo varias veces hasta que una inercia propia del movimiento le hizo descender la falange hasta tocar al animal. Éste, al percibir el contacto, se retorció hasta enroscarse aún más, quedando hecho un nudo.
Recordó de pronto que un escriba, Diógenes Laercio, se había encargado de dejar dibujada palabra por palabra, que es sonido más sentido, más pretendido que certero, una breve anécdota cómica acontecida a Tales de Mileto. Recordó, más menos que más, que el más afamado de los siete sabios de Grecia, el astrónomo, caminaba por el bosque mirando el cielo. Trataba él, con afán, de descular lo que ocurría allá, donde brillaban los luceros y donde la medida humana del tiempo no servía para nada. Lo acompañaba una vieja a la que no le faltaba ni picardía ni mesura. Y en cierto momento de la caminata, Tales se caía dentro un pozo y recibía, además del golpe, un comentario desalentador…La vieja le decía, menos que más, que qué pretendía descubrir mirando allá en el cielo si no podía darse por enterado de lo que sucedía debajo de sus pies, allí en el suelo. El captor de los movimientos celestes anticiparía, poco tiempo después, un eclipse venidero.
Bajo la nueva forma de un nudo observó que el animal no tenía principio ni fin. El hormiguero entonces escupió, como un volcán escupe su lava, a sus moradoras; empezó a sentir los diversos cursos de los diversos pies. Reconoció el extraño deseo de pisar a la forma presintiendo el fin de cualquier angustia humana y, acto seguido, el deseo frugal de beber un helado de naranja.
Algunos memoriosos pies le trajeron el recuerdo de un relato inquietante sobre un hombre que perseguía hormigas en su domicilio. Otros, un anillo de Moebius compuesto con hormigas de M.C. Escher. Ya los surcos del túnel que anidaba en su cabeza estaban siendo atestados y floreció de pronto la imagen, en blanco y negro, del milpiés que estaba observando como si hubiese sido producto del talento de aquél artista.
Interrumpió el avistaje la interrogante sobre si corría algún peligro; pues una correveidile puso en foco que algunos ejemplares de la especie eran venenosos. Pero ella no era amiga del temor, el gran enlatador, y se concentró en el curioso modo de defensa dispuesto por el animal; en el hechizo que con esa forma mística y mágica parecía conjurar.
Casi no medió instante entre la ocurrencia de que el campeón de los pedestres era una suerte de umbral al infinito y el contacto de su dedo con él. Miró el sol insistentemente hasta cegarse y permaneció luego quieta unos momentos con los ojos cerrados. Puesto el telón negro, tras el exceso de luz recibido, los juegos de luces errantes que percibía se transmutaron de momento en el paisaje de un viaje cósmico.
Después de un rato retiró el dedo del miriópodo y abrió sus bellos ojos; en tropel convergieron de variados puntos imágenes peregrinas. Al cosmos se lo figuró entonces como un milpiés comiéndose a sí mismo por la cola al mismo tiempo que se regeneraba. Pudo entrever, con cierto pánico, la boca anhelante de la criatura, siempre hambrienta, que con la ayuda de unos pies ligeros no se tomaba respiro en el arte de engullir a sus otros pies que intentaban, en vano, huir.
Su cerebro se transformó, repentinamente, para ella en un nudo infinito de reciclaje. Las hormigas y los surcos cedieron su lugar entonces a la figura de una forma eterna de manifestaciones impermanentes y de transiciones paradójicas que se desplazaba imparable sobre sí misma. La dejó pálida la sensación de que unos sentidos dientes se estaban digiriendo los antiguos sentidos de unos viejos pasos, constantemente, y, por unos momentos, quedó absorta...
Miró al milpiés y se paró sin despegarle la vista. A continuación levantó su pierna derecha como para tentar un paso y luego la estiró dejándola recta tocando primeramente el suelo con el talón. Lanzada hacia adelante fue apoyando la planta del pie en su totalidad sin levantar su par izquierda totalmente hasta que su pierna derecha estuvo en posición vertical, perpendicular al suelo, y avanzó con la zurda guardando los mismos recaudos. Inicia así una veloz marcha agregando el movimiento de sus codos flexionados y el bamboleo de su tronco con el afán de lograr una mejor carrera.
Es verde cemento el suelo; un milpiés oscuro contrasta con él. Sus pasos se repiten unos sobre los otros, lo que no lo impide avanzar hasta perderse en la negra tierra.

domingo, 3 de abril de 2011

Selección de poemas (Lara Seijas)

Si digo tus labios
¿te besan mis palabras?
Tantos soles
en un solo sol
tallan en la naturaleza
las horas de los días.
Tantos soles
saliéndose del cuerpo.
Es apenas un leve viento
el que busca contar la raíz
de un misterio sin tiempo.
Tampoco si digo
un desierto rojo
de soles calmo mi sed
ni las letras dejan de rodar
en incisivas pequeñas llamas
que caen de la misma piel
sobre la misma piel
en la misma piel adentro de ella.
Así la sed frutos maduros
a punto de estallar:
frutos que queman pinceles del fuego
a sus carnales presas y se consumen
en la suavidad de las cáscaras moradas
y necesitan abrirse de sí pero se repliegan de placer
en el placer de las incisivas llamas doradas
que queman que hieren que detienen
el curso de las estaciones.
Eternidad, hilandera
que hilvana en el cuerpo
fuegos divinos.
El pasado traza
los hilos invisibles
que conducen mi vida
que penden de mi vida
pero que no son mi vida.
El presente
dispara eterno
contra los muros del lenguaje.
Me alejo me pierdo
en esta bastedad de vientos
que clavan bosques en las páginas,
me contemplo
entre pequeños cristales deshechos
que el firmamento desnuda
entre las copas de los árboles.

País (Adilo)

País brisa






----país prisa


país canto


--país llanto


-----(o planto)


País agrario


-----Gregario país de espinas


----y con campos país de soja


----deshoja


--sus frutos


País de ilusiones


----de canciones


----de poemas


----de estaciones


País de exilio


--de oportunismo


y de oprobio


De vergüenza


--y de soja y de campo


---y de siembra


-----(de soja).


País de padre europeo


--pero huérfano de madre.



País de tauras, de parias


-------país de gauchos


-----------de guachos

País sojero, cerealero,


---------ganadero


-----y de nuevo sojero.


País del Plata dulce


-------del todo vale


------por más tener


----País de la codicia


------más triste


y del canto más rebelde.