lunes, 9 de agosto de 2010

"La cárcel de mar, sal, sol y arena" (Julián Nugnes)




Rada tilly está en Rada Tilly.



Pauli está en Buenos Aires pensando en Trelew y en Jorge Polaco y la Bomba del tiempo y las vacaciones y Verónica.



Verónica piensa en su cámara mientras camina por Córdoba rodeada de cordobeses y turistas. Y piensa en un ex, y en Colombia y los viajes del futuro, y una charla en mi balcón.



Laly está en la productora, chateando y trabajando y haciendo chistes mientras piensa en sus amores, en el concepto de amor, el surf, las rastas, la amistad y el reggaeton.



Mariela trabaja y trabaja y piensa en tango, coreografías y viajes. En ser madre y abuela.



Marian tiene ganas de dejar de pensar y disfrutar su enamoramiento atroz. Está en Bs. As.



Flor maneja su Chevette y el calor y la transpiración y la cumbia le hacen pensar en el sexo salvaje que es la promesa del 2010. Y el porro. Y la risa. Y las aventuras.



Naty y Santi se deben estar besando entre Vilma Palma, Pocho la pantera, Jim Jarmush, Schrott, idea argumental y sexo interracial.



Teté está en Bolivia pensando en comer mas sanito, vivir al nivel del mar una vida familiar y tranquila, su hija del futuro, el amor y la paz dominguera. Documentarlo todo para el futuro en común.



Nacho está en la quinta terminando de hacer un asado y pensando en la playa brasileña, un sendero de bulones amarillos, en sus amigos, en sus amantes y en la que es ambas cosas.



Seba está en su terraza fumando, intuyendo a un Dean Moriarty imaginario, pensando en mochilas, rutas, pueblos, y una nueva identidad secreta.



El alemán esta en Avellaneda mirando una repetición de Francella mientras en su cabeza suena un solo de guitarra que es como una escalera caracol al infinito.



Emanuel está agazapado en la casa de Maru y, como un Tyson enjaulado, piensa en el Gavilán, Prulliere, un LP llamado “Segba”, películas, fotocopias, la merluza, la mercula, la tonta, la menesunda, la papusa, el Tiki, el tirakis, Mauro, Mauro, Mauro.



Juan está en su ventana que da a la cancha del Docke. Piensa en la ovación, el freno, la gambeta, “¡Diego, diego!”, el pase displicente, se acomoda la binchita, encara al arquero de Atlas, parte interna, comba hacia adentro, casi sin angulo la clava al segundo palo. ¡Un Canigol!



Alberto, en Congreso Saigón, piensa en los futuros bigotes del Beto Flores, en su amor hermoso y prohibido, en el devenir de la raza humana. Por ultimo, piensa en un pucho y se hace un té.



Yo estoy atrapado en mis vacaciones costeras, pensando:



“Mujer esfinge de porcelana china, no te olvides de mi”.

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